Por Arturo Gutiérrez
Coyoacán, CDMX.— El tablero político rumbo a la elección de 2027 en Coyoacán comenzó a moverse con fuerza y el nombre que más resuena dentro de Acción Nacional es el de Ricardo Rubio, quien registró el crecimiento más acelerado en las preferencias internas panistas, alterando por completo el equilibrio de la contienda, mientras Morena entra en una etapa de aparente inmovilidad.
De acuerdo con las más recientes mediciones comparativas entre febrero y marzo de 2026, Rubio pasó de un modesto 5 por ciento a 27 por ciento de respaldo, un salto de 22 puntos que lo convierte en el aspirante con mayor impulso político del momento y lo coloca a solo tres puntos de Héctor Barrera, actual puntero interno con 30 por ciento.
El ascenso de Rubio no es menor: en apenas un mes dejó de ser un actor periférico para instalarse como protagonista central de la disputa panista en Coyoacán. Este crecimiento reconfigura la correlación de fuerzas al interior del PAN, donde Héctor Saúl Téllez retrocedió de 19 a 17 por ciento, perdiendo terreno frente a una candidatura que gana tracción entre militantes y simpatizantes.
La lectura política es clara: el PAN dejó atrás la comodidad de una competencia previsible y entró en una fase de alta intensidad, donde Ricardo Rubio emerge como el perfil capaz de alterar la sucesión interna y disputar seriamente la candidatura.
En contraste, Morena muestra señales de estancamiento. Aunque Gerardo Villanueva Albarrán conserva el primer lugar, bajó de 40 a 38 por ciento; Ana María Lomelí Robles apenas avanzó de 32.6 a 33 por ciento, mientras Hannah de la Madrid cayó de 17 a 15 por ciento. El orden no cambia, pero tampoco hay crecimiento significativo.
Este comportamiento refleja una estructura morenista sólida, pero sin dinamismo ni expansión visible, lo que podría convertirse en un problema estratégico si la oposición logra capitalizar el impulso que hoy comienza a concentrarse en el PAN.
En Movimiento Ciudadano y PRI los movimientos fueron menores, con ajustes discretos que no modifican sustancialmente sus posiciones, dejando el foco principal en la batalla entre una oposición panista en ascenso y un Morena que, por ahora, parece congelado.
La tendencia abre un nuevo escenario: si Ricardo Rubio mantiene esta curva ascendente, podría convertirse en el factor decisivo que transforme la competencia política en Coyoacán y obligue a todos los partidos a recalibrar sus estrategias rumbo a 2027.










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