Cuauhtémoc: ni salvadores ni alcaldesa por decreto
Por HHR
Ciudad de México, 16 de julio de 2026.- En política las fotografías entusiasman, pero las urnas son las que dictan sentencia. Y en la Cuauhtémoc parece que algunos ya empezaron a repartir candidaturas… cuando ni siquiera existe convocatoria.
La imagen de Arturo Ávila respaldando a Diana Sánchez Barrios dejó una lectura inevitable. Quien hace poco buscaba convertirse en el rostro de Morena para la alcaldía terminó convertido en invitado de un evento ajeno. Hay quienes cambian de estrategia; otros simplemente entienden que el tablero ya no juega a su favor.
No pierde mucho quien nunca logró despegar en la demarcación.
Pero si Arturo Ávila salió disminuido, Diana Sánchez Barrios tampoco debería cantar victoria.
Un acto multitudinario, por más nutrido que parezca, no equivale a una encuesta ganada, mucho menos a una candidatura asegurada. En Morena la historia reciente está llena de personajes que llenaban plazas y acabaron viendo la designación desde la barrera.
Los gritos de «¡Alcaldesa! ¡Alcaldesa!» son útiles para la fotografía y los videos de redes sociales, pero no sustituyen el método interno del partido ni garantizan respaldo ciudadano fuera de los grupos movilizados.
Además, la Cuauhtémoc sigue siendo una de las alcaldías más complejas de la capital. Es un territorio donde conviven comerciantes, empresarios, vecinos organizados, clases medias y una oposición que ha demostrado capacidad competitiva. Quien crea que un solo evento define el futuro político de la demarcación corre el riesgo de confundirse entre aplausos.
Morena necesita mucho más que actos de unidad. Necesita un perfil que pueda convencer a quienes todavía no están convencidos, no únicamente a quienes ya militan o simpatizan con el movimiento.
Porque una cosa es reunir a la estructura… y otra muy distinta conquistar al electorado.
La fotografía también dejó una pregunta incómoda: si Morena presume unidad, ¿por qué ya comenzaron los mensajes de destape cuando faltan meses para la definición interna? La ansiedad suele ser mala consejera y, en política, quien se siente candidato demasiado pronto suele convertirse en blanco de todos.
En Cuauhtémoc nadie tiene la candidatura en la bolsa.
Ni Arturo Ávila por aparecer en el presídium.
Ni Diana Sánchez Barrios por recibir porras.
La elección de 2027 no se decidirá en un templete, sino en las encuestas internas, en la operación territorial y, finalmente, en las urnas.
Porque la política tiene una costumbre incómoda: siempre termina poniendo a cada quien en su verdadera dimensión.







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