Por Arturo Gutiérrez
Ciudad de México, 6 de abril de 2026. — La entrega de resultados de los foros del Plan General de Desarrollo (PGD) por parte de MORENA en el Congreso de la Ciudad de México no solo marca un paso en la planeación de la capital, sino también abre un frente político sobre la credibilidad del proceso.
Aunque se reportó la participación de miles de personas en las 16 alcaldías, el debate ya no gira únicamente en torno a las cifras, sino a la calidad, pluralidad y autonomía real de esas voces.
Desde el Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva, su titular Patricia Ramírez Kuri reconoció la diversidad de opiniones, incluyendo críticas. Sin embargo, actores políticos y sociales advierten que el proceso podría haber estado marcado por la operación territorial del partido en el poder.
La diputada Xóchitl Bravo Espinosa defendió la legitimidad de los foros y llamó a valorar la participación ciudadana, pero evitó responder a profundidad sobre los señalamientos de simulación.
El PGD es considerado el documento rector más importante para el futuro de la capital, lo que eleva el nivel de exigencia sobre su construcción. Legisladores como Luis Alberto Chávez García lo calificaron como un ejercicio histórico, aunque críticos sostienen que la historia también ha demostrado cómo estos procesos pueden convertirse en herramientas de control político.
A medida que el documento avance hacia el Congreso y se anuncie el parlamento abierto, la presión aumentará para garantizar que no se trate de un simple trámite legislativo.
El fondo del debate es claro: en una ciudad marcada por tensiones políticas, el PGD podría ser tanto una herramienta de planeación como un instrumento de poder rumbo a los próximos años.










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