Por Arturo Gutiérrez
CDMX, 17 septiembre 2026.— La Independencia de México no sólo rompió con el dominio colonial; abrió una lucha por la soberanía popular en la que participaron miles de mujeres que durante décadas permanecieron prácticamente invisibles en la narrativa histórica.
Así lo planteó la diputada del Partido del Trabajo (PT), Miriam Saldaña Cháirez, durante su intervención en la Sesión Solemne del Congreso de la Ciudad de México para conmemorar la Independencia nacional.
La legisladora llevó la discusión más allá de los personajes tradicionalmente asociados con la insurgencia y reivindicó a las mujeres anónimas que participaron directamente en el movimiento.
Saldaña recordó que miles de ellas acompañaron a las tropas insurgentes, transportaron mensajes y suministros, realizaron labores indispensables para sostener el movimiento y, en determinadas circunstancias, incluso tomaron las armas.
Muchas pusieron en riesgo su libertad, patrimonio, familia y vida para mantener activa una rebelión que terminaría modificando el destino político del país.
Miriam Saldaña: reconocer a las mujeres completa la historia
Para la diputada petista, incorporar plenamente a las mujeres al relato de la Independencia permite dimensionar con mayor precisión la magnitud social de aquel movimiento.
La insurgencia, sostuvo, no puede explicarse exclusivamente a partir de sus grandes dirigentes, sino mediante la participación de miles de personas que desde distintos espacios enfrentaron las estructuras de desigualdad y dominación existentes en la Nueva España.
Saldaña Cháirez recordó además que la Independencia mexicana ocurrió en medio de una profunda transformación internacional.
La invasión napoleónica a España, las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812 fueron parte de un escenario político en el que adquirió fuerza una idea que terminaría siendo fundamental para México: la soberanía pertenece al pueblo.
Del movimiento de 1810 al artículo 39
La diputada enlazó esa discusión histórica con el artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establece que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo.
Ese principio, señaló, constituye uno de los fundamentos de la democracia mexicana y mantiene vigente el significado político de la Independencia.
Para Saldaña Cháirez, conmemorar el movimiento iniciado en 1810 implica recordar que ningún poder debe sustituir la voluntad popular y que la soberanía nacional debe defenderse frente a cualquier forma de presión o dominación.
La legisladora también destacó que la insurgencia surgió en una sociedad marcada por profundas desigualdades que afectaban particularmente a indígenas, campesinos y otros sectores sometidos a condiciones de exclusión.
La Independencia fue, desde esa perspectiva, una lucha por construir un futuro basado en la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Más de dos siglos después, Saldaña sostuvo ante el Congreso capitalino que esos principios mantienen vigencia.
Y puso sobre la mesa un elemento que durante mucho tiempo permaneció en segundo plano: la Independencia no fue únicamente obra de los héroes inscritos en los libros de historia; también perteneció a las mujeres anónimas que arriesgaron todo para hacer posible la insurgencia.










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