Por Arturo Gutiérrez
CDMX, 13 mayo 2026.- La primera comparecencia de alcaldes en el Congreso de la Ciudad de México arrancó con un mensaje que dejó más dudas que respuestas: para Morena y sus aliados, el alcalde de Álvaro Obregón, Javier López Casarín prácticamente llegó a recibir reconocimientos, no a rendir cuentas.
Aunque las presidentas de las comisiones unidas presumieron que el ejercicio serviría para “fiscalizar, cuestionar y evaluar”, la realidad fue otra: una sesión tibia, complaciente y llena de preguntas cómodas que terminaron convirtiendo el Salón Heberto Castillo en un auténtico día de campo político.
Mientras vecinos de Álvaro Obregón enfrentan inseguridad, fugas de agua, inundaciones, fallas en servicios urbanos y crecientes reclamos por abandono, legisladores de Morena, PVEM, PT y aliados optaron por los elogios, los agradecimientos y hasta felicitaciones disfrazadas de intervención parlamentaria.
El morenista Ángel Tamariz evitó entrar al fondo de la percepción de inseguridad que azota colonias enteras y se limitó a preguntar sobre coordinación institucional. En tanto, desde el PVEM, Rebeca Peralta y Manuel Talayero prácticamente reconocieron la gestión ambiental y el “bienestar animal”, dejando fuera los reclamos ciudadanos por basura, movilidad y deterioro urbano.
Incluso el PRD, a través de Pablo Trejo, terminó funcionando como porrista legislativo al presumir la disminución de delitos y los “Senderos Seguros”, alineándose al discurso triunfalista del alcalde.
Las únicas intervenciones realmente incómodas llegaron desde la oposición. La panista Claudia Montes de Oca advirtió sobre la creciente percepción de inseguridad, mientras Lizzette Salgado exhibió un presunto subejercicio de más de 73 millones de pesos y entregó más de 400 quejas vecinales acumuladas. También Movimiento Ciudadano cuestionó la incapacidad de la alcaldía para enfrentar inundaciones y aprovechar el agua pluvial.
Aun así, la comparecencia terminó marcada por la indulgencia política. López Casarín salió del recinto sin responder de fondo por las fugas de agua —de las cuales sólo se ha atendido el 55 por ciento— ni por el enojo vecinal en distintas colonias de la demarcación.
El arranque de las comparecencias dejó una señal preocupante: Morena y sus aliados parecen más interesados en blindar políticamente a sus alcaldes que en ejercer un verdadero control parlamentario. La fiscalización prometida terminó reducida a una coreografía de aplausos.










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