Por HHR
PGD CDMX: la rebelión vecinal que exhibe la “consulta” de MORENA como un montaje
Esta vez no fue un rumor.
No fue un trascendido.
No fue un discurso opositor.
Fueron los propios vecinos quienes encendieron la mecha.
Organizaciones vecinales de la Ciudad de México comenzaron a difundir imágenes internas de los ejercicios del Plan General de Desarrollo (PGD), y lo que muestran es demoledor: consultas reducidas a papeletas, listas improvisadas y conteos a mano.
Nada de deliberación real.
Nada de discusión técnica.
Nada de participación profunda.
Solo formatos básicos para recolectar respuestas rápidas… y construir cifras.
Mientras tanto, en el Congreso de la Ciudad de México, la narrativa oficial de MORENA habla de miles de participantes, cientos de propuestas y un proceso “histórico”.
Pero las imágenes —difundidas por colectivos vecinales inconformes— cuentan otra historia:
la de una consulta que, aseguran, nunca estuvo diseñada para incidir de verdad.
Uno de los puntos más explosivos es el de los talleres en 1,851 unidades territoriales con COPACO, presumidos como prueba de cobertura total.
En el papel, suena contundente.
En territorio, dicen vecinos, fue otra cosa:
Convocatorias limitadas.
Difusión deficiente.
Ejercicios superficiales.
Y en muchos casos, simplemente, ausencia de participación real.
Las críticas no vienen de la nada.
Colectivos urbanos y organizaciones vecinales han denunciado que el proceso fue cerrado, acelerado y controlado, dejando fuera a sectores clave de la ciudad, especialmente en zonas con conflictos urbanos y presión inmobiliaria.
El fondo del escándalo es brutal:
El PGD no es cualquier documento.
Es el instrumento que definirá el crecimiento, el uso de suelo y el modelo de ciudad hasta 2045.
Es decir: define quién gana… y quién pierde.
Por eso, cuando la “consulta” se percibe como simulación, la desconfianza no solo crece: explota.
Desde el Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva se insiste en que el proceso fue abierto y plural. Pero en paralelo, crece una narrativa ciudadana que ya no se puede contener:
Que la participación fue usada como escenografía política.
Que las cifras fueron más importantes que las voces.
Que el resultado ya estaba decidido.
Hoy, la discusión ya no es técnica.
Es política.
Y cada vez más, es social.
Porque cuando los vecinos —los de a pie, los de colonia, los de barrio— empiezan a documentar y exhibir el proceso, el problema deja de ser percepción.
Se convierte en evidencia.
Y en la Ciudad de México, cuando la evidencia se vuelve viral, también se vuelve costo.
La pregunta ahora no es si hubo consulta.
La pregunta es mucho más incómoda:
¿cuánto de lo que presume MORENA es real… y cuánto es montaje? 🔥










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